miércoles, 12 de febrero de 2014

Zettai ni konna mirai

Nas~
Últimamente he pensado en hacer muchas cosas en el blog, pero no he estado tan cerca de una computadora como antes(?). Aunque al menos he podido dibujar algo, los lugares que visito tenían muchas imágenes así y simplemente me llamo hacer una para mi xD.  Quizás después haga más, por ahora esa imagen y un fic es todo lo que dejo bye.

Un susurro, fragmentos de diálogos y palabras que pueden hacerte llegar mis sentimientos: Nezumi y Shion.

Esta historia nació para un concurso de fanfics en otro blog, y me pareció buena idea compartirla aquí. Si quieren disfrutarla aun más o no comprendieron como se desarrollo este pequeño fic les recomiendo leer e Dj  antes de este fic, es de donde me base para escribirlo.



-Se han invertido los papeles- La melodiosa y un tanto estoica voz de Nezumi resonó contra su oído, rebotando alrededor de la habitación. Las blancas cejas de Shion formaron un arco cuando ambos quedaron nariz con nariz; la pequeña cama no era suficiente para los dos cuerpos. Al removerse, la pierna de Shion quedo atrapada entre las pantorrillas del pelinegro, sus manos habían estado acariciando la cabeza de Nezumi por los últimos cinco minutos. Ninguno de los dos dijo nada, solo se habían mirado una vez que las piernas de Shion se volvieron de mantequilla y el “ratón” tuvo que arrastrarlo a la cama junto a él para sostenerlo. No sabía porque, si era debido a su condición al estar recuperándose del agotamiento o el hecho de que Nezumi estuviera ahora junto a él después de tanto tiempo, pero se sentía hipersensible. Debajo de la camisa podía sentir el calor del otro irradiar casi quemándolo, la respiración suave que golpeaba contra su mejilla y parte de su labio superior, los pequeños ruidos como los gemidos de su peso sobre la cama o el olor a lluvia y a viento que poseía.

-¿A qué te refieres?- murmuro Shion con ojos pesados, brillando bajo la luz de la luna.

-yo solía acariciarte de esa forma…Shion.-

Un escalofrío le recorrió la espalda haciendo que el peliblanco se arqueara contra el torso del contrario. Una suave y aterciopelada risa emergió desde arriba, Shion pudo notar la manzana de Adán bombear dos veces antes de separarse un poco y poder admirar su hermosa cara, se humedeció los labios mirando los ajenos por un segundo.
-realmente te gusta mi corte de cabello, ¿he?.
Sus ojos destellaban, se habían vuelto oscuros e infinitos, una mirada y sentía que no tenía que hablar, que Nezumi le entendía.
Se limito a asentir, consciente de que no era solo su pelo, acallando la ansiedad por tocarle y comprobar que era el Nezumi real el que estaba tendido en la cama junto a él.- Aun así, sigues siendo el mismo de mis recuerdos, pero también has cambiado…- murmuro en respuesta sintiendo aguar los ojos, encogiéndose de hombros con suavidad olfateo sigilosamente la ropa ajena.
Una mano se deslizo hacia su cuello y dos largos dedos delinearon la serpiente rosada en su pálida piel.- Tú también…seguro me has extrañado bastante… ¿Cuántas lagrimas ha derramado entre las sabanas su majestad?-
La voz, pese a estar cargada con la típica bravuconería de Nezumi, también tenía por debajo una sensación de esperanza.

Shion se sintió completamente conmovido y reconectado con él; un calorcito broto desde su pecho extendiéndose como una ola hasta la punta de sus pies haciéndole engarruñar los dedos. Sin dar aviso rodeo con los brazos el cuerpo ajeno, rodando hasta que quedo por completo sobre Nezumi. Levantando la mano rozo con esta la cara del pelinegro, acaricio el puente de su nariz, delineo la forma de sus pómulos y sus pestañas, deteniéndose sobre su boca al tiempo que daba un respingo al ser la punta de sus dígitos atrapados entre sus labios. Los dejo ahí, disfrutando de la sensación eléctrica que vibraba por su cuerpo cada vez que Nezumi apretaba y relajaba el agarre.
-“¿qué deseas de mí? Habla, pues no podrás dirigirte razonablemente al rey. La mente esta tan relacionada al corazón, y la mano tan relacionada con la boca…”

Los ojos de Nezumi le dirigieron una mirada oscura y traviesa. Dejo ir sus dedos, dando por ultimo una pequeña lamida contra sus yemas antes de hablar, enredo su mano con la ajena y la otra descanso sobre su cintura.

-Hamlet ¿hu?- La voz de Nezumi se volvió grave y profunda, la voz que usaba para contarle historias.

-Claudio…- agrego retorciéndose sobre el cuerpo ajeno, de pronto el calor que sentía pareció abandonarle y tembló, sus manos apretaron con fuerza la camisa oscura del contrario, retorciéndola nerviosamente, cuando su visión se volvió borrosa, supo que no podía contener las lagrimas, una a una desfilaron sobre sus mejillas, yendo a parar sobre la camisa del Nezumi dejando pequeñas manchas. Nezumi se estremeció y se puso rígido, sus manos se movieron nerviosamente sobre el delgado cuerpo del albino, le rodeo los hombros y lo atrajo más cerca, hasta que su boca pudo besar su frente, repartiendo huellas de sus labios sobre la sien, la mejilla y la nariz intentado sofocar el llanto, pero Shion estaba inconsolable, solo abría y cerraba la boca entre quejidos mudos.

-¿Shion?, ¿Shion?, ¿Qué está mal, háblame?-susurro contra su oído con voz dulce, como el tono que usaba su madre cuando era pequeño, en otras circunstancias se hubiera reído…pero no hoy, hoy quería vaciar toda la tristeza que había llegado a sentir desde el momento en que se había separado de Nezumi.
Lucho por incorporarse y mirarlo fijamente a los ojos.

-Mi dolor, amada madre, no lo proclama esta capa negra que me cubre, ni la ropa de luto solemne, ni mis profundos e involuntarios suspiros; no, ni siquiera el raudal de lágrimas que a veces mana de mis ojos. Esas cosas son … el ropaje de la pena. Lo que yo siento aquí dentro… eso… eso no hay modo de expresarlo.”
Sus puños se cerraron contra el pecho ajeno, pero sin implementar verdadera fuerza, terminando temblando violentamente estuvo sentado sobre la entrepierna del moreno con las manos sobando sus ojos. Era la única forma que se le había ocurrido, fragmentos de lo que habían compartido, aunque fueran solo palabras en papel.
Estaba por soltar otro par de palabras cuando sintió que le jalaban y caía, atrapado en el abrazo de Nezumi algo se presionaba contra su boca, cálido y liso, era en definitiva una boca, la boca de un hombre, la respiración entrecortada de Nezumi…su boca.
Shion calló.

 Su cuerpo se relajo al instante y se volvió lazo contra el abrazo de Nezumi, compactando su cuerpo se entrego a la presión firme que estaba sobre su boca, cuando movió su lengua saboreo la línea que dividía su boca, gimió y al hacerlo  permitió que la lengua de Nezumi se deslizara dentro y hurgara a placer, rosando el paladar y los dientes con dulzura, tomando su tiempo mientras la lengua de Shion se acostumbraba a la sensación invasora, estaba confortándolo, a su manera, torpe y un tanto violenta pero confortándolo al fin y al cabo, el ultimo rose fue contra sus labios antes de que se separaban, rompiendo el beso.

– “¡Qué amorosa respuesta!.”

 Mascullo Nezumi ante la forma en la que Shion había tomado su beso, su respiración era pesada y su cuerpo respondía como el de Shion, de la forma que debía ante el intimo contacto.

-Nezumi…esa carta, y lo que tú eres para mí- Nezumi lo acallo colocando un dedo sobre sus labios.

-Shhh…” Hamlet, señal es de tu dulce y admirable naturaleza que cumplas tu deber…Y tampoco es cosa de hombres. Es contrario a los designios divinos, y señal de un corazón débil o una mente impaciente o un entendimiento inmaduro. Destierra ese dolor inoportuno y mírame”…

Su mano viajo pronta hacia su espalda y se metió debajo de su camisa, palpando la piel la acaricio trazando amplios círculos reclinándolo y meciéndolo sobre su cuerpo un nuevo beso voló sobre su mejilla.

Shion no se dio por vencido, sabía que Nezumi intentaría distraerlo, porque era terco, pero él había aprendido bien de esa parte del ratón.

Corrió la boca buscando los labios de Nezumi y sus manos jugaron su juego debajo de su camisa, rosando su abdomen plano delineo la orilla de sus pantalones, en la habitación como la primera vez que estuvieron en ella, juntos, se cerró y ya nada importaba.

-“Oh, si esta carne mía, tan, tan sólida se derritiera hasta convertirse en rocío… mas, aunque el corazón se me rompa en pedazos, he de callar y aceptarlo.”- murmuro contra los labios del pelinegro reclinándose para sentirlo más a fondo, tensa su entrepierna luchaba por frotarse contra la de Nezumi.

-“¿Dudas de que lo haga?” – La voz de Nezumi resurgió mucho más espesa y ronca, contra su cuello, una lengua húmeda dejo un rastro caliente bajando para morder sobre su clavícula, era un juego peligroso donde las pasiones comenzaban a crecer, con cada respiración estaban siendo empujados hasta el borde, la camisa del peliblanco desapareció como por arte de magia, y la caricia del viento lo hizo temblar.

Las manos de Nezumi lo distrajeron de su desnudez, un beso se coló sobre los labios ajenos y por primera vez desde que habían iniciado esa carrera de besos y desnudos, lo miro directo a sus orbes rojizos. Su voz de sexo derretido se volvió cruel y sus manos se   apoderaron de sus caderas, frotándolo contra el bulto que se había creado, haciendo consiente a Shion de su necesidad por él.

– “No pienses más en él. Quizás Hamlet crea ahora mismo que está enamorado de ti; pero no te fíes, pues a causa de su rango y posición social, el futuro no le pertenece por entero. Hamlet está sujeto a los deberes de su excelso estado y no puede escoger, como las personas de calidad inferior, la esposa que desee. De su elección depende el bienestar y la salud de nuestro reino y ha, por tanto, de doblegar su gusto a lo que es justo y conveniente a sus vasallos. Ten en cuenta también la mancha que empañaría el espejo de tu honor si te dejaras seducir por sus palabras de amor, o le entregaras tu corazón, o, lo que es peor, abrieras las puertas de tu virginidad a sus insistentes llamadas. “

– “No te preocupes por mi nunca te mientas a ti mismo; pues de esto se sigue, como la noche al día, que no engañarás a nadie”

Shion se empujo junto con la última frase sobre el cuerpo de Nezumi, moliéndose dejo escapar un suspiro de extrañeza, era instinto lo que hacía porque no podía decirle de otra forma, su cuerpo mandaba y su mente se concentraba solo en lo que de la boca de Nezumi salía. Sus mejillas estaban violentamente sonrojadas, levantando la mano tomo la de Nezumi para guiarlo hacia su pecho donde su corazón desbocado latía. No quería nada que no fuera a Nezumi, cuando estaban juntos se sentía completo.
Nezumi no dijo más, con un movimiento violento se giro sobre el cuerpo del albino colocándolo debajo y atrapándolo debajo, con su sombra cubriéndolo sus manos deshicieron el pantalón, lanzándolo lejos se coloco entre sus piernas su boca viajo sobre su boca lamiéndolo profundamente. El beso fue desordenado y acuoso con jadeos de ambas partes cada barrida de lengua y cada choque de labio contra labio era una confirmación de los sentimientos que tenían el uno por el otro. La habitación se lleno de suspiros y susurros enternecidos.

Nezumi fue bajando lentamente, besando su cuello lamiendo hasta su pecho además de tomarse su tiempo con cada guijarro rosado y endurecido, las areolas fueron delineadas por su lengua en perezosos círculos y con cada  toque Shion se derretía y suspiraba el nombre del pelinegro; afuera una tormenta crecía, temblando y rugiendo junto con los cuerpos que se mecían en la oscuridad.

Un rayo y dos pieles, pálida y oscura dejaban su sombra ensortijada sobre la pared.
Shion jadeo, cuando los dedos hurgaron entre sus entrañas, cuando el latido de su cuerpo comenzó en un lugar oculto al que nunca le había tenido en cuenta y cuando el dolor dio paso al placer una vez que estuvo unido a Nezumi como nunca estaría unido a nadie más. También sintió las lágrimas silenciosas y cálidas caer sobre su mejilla y beso el camino de estas, preocupado solo para notar que Nezumi sonreía. El significado de esas lágrimas estaba en el duro y caluroso agarre que el mismo ejercía sobre la parte de Nezumi que le llenaba.

Fue una noche donde el suave ritmo cadencioso les remarco que estaban donde querían estar…

En casa…


Fin.

Los personajes aquí mencionados no son míos y este escrito no busca mas que entretener.

1 comentario:

Dani SasuNaru dijo...

woooo *0* adore la imagen!