miércoles, 6 de agosto de 2014

Candado Temperamental Drabble

Hace tiempo que escribí esto, prácticamente fue mi tercer fic :)
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 Gokudera suspiró.

Yamamoto Takeshi, un idiota beisbolista y un autentico saco de mierda estaba tranquilamente a su lado emprendiendo el camino a casa como si fuesen iguales solo porque no le quedaba otra opción, un suave destello brillaba entre los dos con los rayos de la puesta del sol que descendía a sus espaldas. Si no hubiera sido por su hermana y sus tontas costumbres de San Valentín; había intentado encadenarse a Reborn como muestra de su amor eterno poniendo su nombre y el de él en el candado por una tonta leyenda urbana. 

Obviamente Reborn se había dado a la fuga, usando al décimo y a ellos como carnada y con la conmoción el candado y las cadenas los habían unido a él y a el idiota basebolista, ¿Por qué con él?...es decir, si hubiese sido el décimo no habría problema, estaría más que feliz…le dedico su mejor mirada envenenada mientras observaba como sus largos dedos acariciaban suavemente su cabello negro y su sonrisa se ensanchaba por enésima vez en los pocos minutos que llevaban caminando, ya lo tenía hasta los cojones. Su paciencia estaba al límite. ¿Acaso estaba feliz por esta desagradable situación?... ¡no podían ir ni al baño solos!
-¿Qué me ves…y porque sonríes tanto, idiota?- ¡porque se estaba sonrojando!, si es que lo odiaba tanto…se palpo la cara suavemente tratando de alejarse. ¿Por qué lo odiaba verdad?

-nada…por nada…- el pelinegro se encogió de hombros, en lugar de alejarse como lo había hecho él, se acerco tirando de las cadenas suavemente, esto se estaba poniendo extraño, comenzaba a cubrir la distancia a medida que se acercaban a un par de callejones alejados de la luz. Lentamente fue guiando al cabeza de pulpo con pequeños empujoncitos hasta que quedaron ocultos de miradas curiosas y de intentos de huida de su parte.
-¡Ey! ...¿qué clase de broma es esta?…¡para ya Yamamoto!…- antes de que pudiese siquiera sacudírsele recibió los suaves labios húmedos del otro, definitivamente había descubierto la mayor debilidad en cuanto a su estatura. Ahora de puntillas luchaba contra si mismo sintiendo la cálida lengua recorrer uno a uno sus dientes y raspar su paladar… no sabía si debía terminarlo…porque no quería terminarlo. Había recibido varias propuestas e intentos de besos, mas se dio cuenta de que el único que podría disfrutar en definitiva seria este…porque se trataba de èl…quizás.
Mas el fin llego con la falta de aire, lentamente se separaron abriendo los ojos que cerraron por la inercia y la emoción…

-¡he conseguido el presente de san Valentín que deseaba!…-murmuro Yamamoto dándose la vuelta.

-¡tú…maldito…!-

 Hayato intento mostrar furia pero solo consiguió esbozar una sonrisa detrás de un intenso sonrojo. Le lanzo un puñetazo suave al hombro, lo que hubiese resultado bastante guay de no ser por las cortas cadenas que casi hacen que caigan al suelo, casi, ya que el espadachín capturo al otro en sus brazos hábilmente.


-¿tu casa o la mía?- susurro a su oído mientras la noche los cubría.

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