lunes, 2 de febrero de 2015

Estrella Blanca: Sirio. Capitulo 1.

Para Auldric no existe cosa más preciada que su estrella. “Obteniendo” aun certificado de parte de su inútil padre que lo acredita como el dueño de la estrella Sirio, vierte sus anhelos y  ambiciones secretas en el brillo de la estrella cada noche, siendo su mayor deseo el poder hablar y tomar al astro un día, con la llegada de un nuevo estudiante que casualmente comporta el mismo nombre que la estrella piensa que   de alguna manera el destino conspira en su contra  dando un giro de 360 grados, romance, malos entendidos y  el dolor que involucra crecer y madurar aunque sea un poquito...



“Sirio, o Sirius o Alfa Canis Maioris, la estrella más brillante de todo el cielo nocturno, situada en la constelación del hemisferio celeste sur Canis Maior,es muy conocida desde la antigüedad; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, la salida heliaca de Sirio marcaba la época de las inundaciones del Nilo, y ha estado presente en civilizaciones como la griega y la polinesia. En ocasiones, Sirio es llamada «Estrella Perro» por la constelación a la que pertenece.

Es una estrella blanca que está alejada a unos 8,6 años-luz del Sistema Solar, lo que la convierte en la quinta estrella más cercana respecto al Sol.

Ahora quizás te pregustes porque es que me muestro tan interesado en esa estrella, la razón es simple y quizás lamentable. Cuando tenía 8 años de edad, cuando los cumplí, frente a mi había un enorme pastel de chocolate que brillaba oscuro a la luz de las velas, mi padre, al que veía muy pero muy poco, decidió darme un obsequio; en sus manos cubierto con una fina capa de papel transparente que crujía al moverse estaba un cuadro blanco, claro que estaba decepcionado en un principio…como cualquiera esperaba mínimo un balón de soccer para jugar a placer en el campo con mi perro, tome el papel ente mis dedos y trabajosamente intente leer lo que yacía escrito en tinta rojiza.

-Cer…tifiica…do…- Ese pequeño cuadrado de papel era un certificado de lujo que contenía el nombre de una estrella y su ubicación. Mi padre me había comprado una estrella…para ser más exactos, esa misma que mencione en un principio, la estrella más hermosa que jamás existiría o existió…Sirio.

Sobra decir que después de eso mi padre desapareció por completo, mamá supone que murió en un accidente dolorosamente lento y que grito perdón suplicando al tiempo que se orinaba en sus pantalones como “el cobarde que era”. Yo simplemente creo que había cosas mejores que hacer en su agenda, nunca fue un verdadero padre así que no le eche mucho de menos en los siguientes 12 años. Es decir, soy lampiño no es que necesite rasurarme de verdad, tampoco soy fiestero…ni atlético…lo único que podría agradecerle es mi físico…atractivo con los bellos ojos almendra de mi madre…puede sonar loco…pero siempre considere como mi padre, protector y guía a la estrella que cada noche me veía a la distancia, ella no se iría a ninguna parte…siempre estaría ahí, igual, para mi…si hubiera sabido que ese simple y constante pensamiento podía colarse a la realidad…nunca lo hubiera deseado…"



Cada mañana al despertar era la misma rutina, arrastrarse fuera de la cama mientras mamá gritaba histérica en la cocina, bañarse, vestirse, el saco de un color azul naval le quedaba igual de grande que el año anterior…y el anterior a ese, no había crecido ni un milímetro. El cabello color caramelo algo largo al frente revuelto y ensortijado con pequeñas puntas sobresaliendo por ahí y por allá nunca había sido un problema, solo lo amoldaba con espuma. Pero evitar sentarse cada cinco minutos en la cama para “renovar fuerzas” estaba fuera de cuestión, faltando quince minutos para la hora de entrada, siendo regañado y corriendo a toda velocidad lo más rápido que podía Auldric jadeo colina arriba. Por suerte vivía a un par de cuadras de la escuela, la desventaja era que era horriblemente malo andando bicicleta desde que atropello a una vecina decidió que no tocaría esos infernales vehículos nunca más y así lo había hecho.



Faltando 5 minutos para cerrar la puerta y con la mayoría de los alumnos adentro un pálido y exhausto chico amante de estrellas por fin acaricio las paredes fuera del instituto católico del cual era miembro. La escuela San Charbel, gozaba de un gran prestigio en cuanto a la enseñanza y valores inculcados, pero poco importaba para la verdadera historia a la que queremos dar hincapié.

Dejando caer la mochila en el suelo a un lado del banco, más exactamente de la ventana, Auldric se dedico a mirar hacia afuera y recuperar la energía perdida, tratando de evitar que su estomago rugiera demasiado pronto, era poco inusual que el maestro de matemáticas no llegara y mas que Bosco, un hombre alto y de aspecto frágil fuera el que entrara a dirigir la oración matutina con el devocional de quince minutos…

-sean agradecidos de corazón…y tengan cuidado con lo que piden al cielo…porque no les dará más de lo que pidieron…en lugar de lo que estaba destinado a vosotros- decía el maestro al final…- quizás al final…no sea como lo esperaban que fuera.

Todos bajaron la cabeza y juntaron las palmas para dar una oración respetuosa en silencio, cuando terminaron, el maestro de matemáticas entro acompañado de una persona que le seguía de cerca. Despidió al otro maestro con una leve inclinación de cabeza y espero a que todos estuvieran sentados para presentar a quien parecía ser el nuevo chico en cuestión, vestía el mismo uniforme que el pequeño Auldric, solo que a él le sentaba bien, realmente bien. Bueno, comparados era como si el pequeño ojos almendrados usara harapos.

“¡Ja! Si, llega tarde y todavía se da el lujo de presentarse como si fuera el dueño del salón, tan solo miren a esas estúpidas, embobadas...si quizás se le vea mejor que a cualquiera el uniforme, quizás solo de vérselo puesto uno se siente orgulloso de llevarlo también…aunque sea como comparar perlas con patatas…pero…¡¿quien se cree?!...”

La espina de la envidia creció alrededor del pecho del castaño claro que parecía un perro de agua con el flequillo de esa manera. Sin ningún motivo pensó que sería mejor que ese presumido se fuera del lugar… ¿Por qué era envidia verdad…o quizás…admiración?, negando con la cabeza, bufó cerrando los ojos y acomodándose en el escritorio...aun se sentía cansado. No, a él le iban mejor admirar a los hombres como Alam, el maestro de educación física que siempre estaba hablando con los estudiantes y era amable tanto que no lo obligaba a hacer flexiones…aunque tenía una enorme barriga que colgaba grotescamente fuera de sus pantalones de deportes…no como el chico frente a él…aun así era mejor…

Mientras Auldric refunfuñaba sin querer levanto la cabeza directo hacia donde se encontraba el nuevo estudiante, sus miradas se encontraron y por un instante quedo desarmado, ¡es que no le había visto la cara!, sus ojos eran gris pálido, como la luz de la luna o las estrellas...se quedo mirando unos momentos hasta que lo vio fruncir el entrecejo, cerrando los ojos sonrojándose por la vergüenza de ser atrapado.

-estúpido...- gruño entre dientes, sin saber si era para él o para el contrario...apretando los puños.

Y así guardo silencio.



Dando un paso al frente después de que le hubieran indicado su asiento, el estudiante transferido, de profundo cabello azabache le dedico una mirada despectiva al resto del salón antes de suspirar, era alto casi superaba al maestro que tenia a un lado, quizás un metro ochenta y tantos, delgado pero atlético como un cervatillo, abrió la boca con los brazos firmes a los lados del cuerpo y se presento a sí mismo.

-Mi nombre es Sirio…un placer- fue todo lo que dijo a pesar de que el maestro había sugerido algunos hobbies, gustos o disgustos, y así paso a sentarse cómodamente en la fila del centro ignorando las miradas curiosas, los codeos y el cuchicheo que se levantaba su alrededor, el mismo que fue detenido por el maestro, el cual se vea mucho más a gusto al reanudar la lección del día anterior, indicándole al nuevo que cualquier duda…no se detuviera y preguntara.



Auldric ya no miraba por la ventana, ni siquiera estaba tumbado sobre sus brazos como hacía casi siempre, no prestaba atención a la importantísima explicación del profesor pese a ser realmente malo en matemáticas, solo miraba de hito en hito al nuevo estudiante con la boca abierta incapaz de cerrarla, las cejas tan arqueadas que se perdían en el flequillo y los ojos tana abiertos que ardía el más leve movimiento al tratar de evitar pestañar, quizás solo era un sueño, como esos que había tenido cuando era pequeño donde su padre era devorado por serpientes que salían del pastel de cumpleaños…o que terminaban viviendo, su madre, su padre y él en la lejana estrella en una bizarra nave espacial…pero no, era demasiado real y esta vez, a diferencia de sus sueños llevaba pantalones. Se restregó las mejillas y miro su cuaderno en blanco con confusión. Recordando el deseo secreto detrás de cada cumpleaños…

-se acaba de hacer realidad- murmuro quizás un poco fuerte…

Sobra decir que no pudo concentrarse en lo absoluto, en lo que quedaba del día, o quizás sí, su concentración estaba completamente puesta en el “lucero” frente a él...su estrella había bajado a la tierra y convertido en un chico que parecía completamente desagradable…él se sentía condenado…

N/A: el primer capítulo, aun estoy algo perdido aquí, espero poder subir la continuación si es de su agrado, espero dudas o sugerencias para mejorar y poder darles algo mejor, byebye.

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